A "Broadchurch" la veo más como una película larga que una serie. Cada vez me dan más pereza las series por su duración, que suele ser contraproducente. Y no tengo tiempo para ver siete temporadas. Creo que por eso las británicas tienen una pátina de más prestigio que las americanas (por hablar de las dos grandes potencias de ficción televisiva): las temporadas son más cortas, siendo miniseries cerradas en muchos casos. Luego de la calidad, no por ser más breves son mejores ni peores.
"Broadchurch" son ocho capítulos de unos 45 minutos cada uno, un caso de asesinato, una decena de personajes. Perfecto en mi opinión. Es posible, tanto si te gusta como si no, que puedas llegar al final. Un ejemplo práctico en este sentido es la muy aclamada "Utopía". Una de esas series que marcan como imprescindible y que no me gustó... pero llegué hasta el final porque son seis capítulos. Y anuncian una segunda temporada que va a ver su padre.
Bien, lo interesante de la serie es ver cómo pasa de puntillas por la investigación y se centra en retratar a los personajes y mostrar cómo les afecta el suceso. Apenas hay flashbacks ni recursos melodramáticos ni es tramposa. Lo que se dice un ejemplo de contención narrativa. Pero es lo suficientemente lista como para dejarnos en la duda y en el misterio. Aunque lo que hace grande a esta serie, insisto, frente a otras no es una premisa nada original sino el drama humano: la relación que mantienen los dos detectives, de personalidades muy contrapuestas; cómo nos muestra la miseria humana que surge cuando ocurren sucesos tan impactantes y delicados; el hecho de que no hay héroes (ni siquiera el chico asesinado era un ejemplo de virtud, al estilo Laura Palmer, ni de lo contrario,... al estilo Laura Palmer), sino personas con todas sus debilidades.
Está muy bien rodada, tiene la continuidad adecuada, los actores están perfectos, todo está bien justificado, es sorprendente,... El único rostro reconocible para mí era el de David Tennant, el famoso Dr Who de las nuevas temporadas, un tipo que arrastra fans por todo el orbe. Gran actuación la suya como la de su compañera, Olivia Colman. Y es bueno que no sean caras conocidas, te los crees más. Otra de las cosas que me llamó la atención es lo bien rodados que están los planos generales: ese acantilado en la costa, la playa solitaria cercada por una línea policial y, en medio, unas tiendas esféricas que acotan el lugar del crimen, un barco en llamas en medio del océano,... Son imágenes muy poderosas que ayudan a crear el clima de la serie.
Muchas virtudes tiene este serial que, si no es una obra maestra, su visionado es de obligado cumplimiento. Y tiene un final, pero, visto el éxito, quieren hacer una segunda temporada, aunque no sé qué demonios van a inventar.


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