martes, 4 de febrero de 2014
Stoker (Park Chan-wook, 2013)
El director de la impecable (para gustos) trilogía de la venganza, con "Old Boy" a la cabeza y "Sympathy for Mr. Vengeance/Lady Vengeance" emprende su aventura americana y, como tantos otros autores en tierra extraña, se pega el batacazo. Y es que no le ha sentado bien pasar de ojos rasgados a abiertos como focos y confiar en un material ajeno tan mal escrito (por el tipo de "Prison Break", Wentworth Miller, el creador no, el actor protagonista). Y el hombre lo intenta, sublimando la estética de cada plano y jugando al equívoco de la trama. Pero no, no lo consigue, aburre a las ovejas aunque parezca que nos tenga que gustar. Porque todo es tan artificioso que, de bonito, está feo hacerlo. La típica película en la que te preguntas: ¿no me he enterado o es que me están tomando el pelo? Va a ser lo segundo.
En el reparto la rubia de "Alicia en el país de las maravillas", aquí morena, el chef de Ferrero Roché, Matthew Goode, y la recauchutada Nicole Kidman, que mira que se esfuerza en volver a recuperar su carrera, pero va a ser que no. Una bobada.
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